Hace mucho tiempo en un artículo que escribí con ocasión del Centenario de la Provincia de Santiago de Chuco, su ingreso a la vida republicana criolla, por cierto que fue recortado casi en toda su extensión; pero de todas maneras se rescata lo que dejaron como indicio cual era mi ruta de explicación de nuestro pasado histórico. El caminar humano deja huellas que el historiador tiene que nombrar, no interpretar. Si no ser equidistante ante el hecho que se le presenta, por cuanto no puede interpretar la historia, pues ella no se acomoda a los intereses personales de cada individuo, pero sin embargo hemos tenido particularmente una historia de clase interpretada por la clase dominante, y es que solo se ha visto desde un punto de vista, como es de la dominación. Al respecto Mark Bloch define que en la Historia no hay nada que interpretar, si no todo lo contrario definir las conductas de las sociedades, como éstas se desarrollaron, ya le toca al politólogo interpretarlas, pero si contamos los hechos obviando la esencia o lo medular del devenir de la sociedad, estamos tomando una posición de clase ante los hechos, lo cual ya no corresponde a la de un historiador. El historiador es el que presenta los hechos que es la base para que es socio historiador interprete los hechos. Allí va el problema, pues la historia esta dominada valga la redundancia, por el escenario en que confluyen dos protagonistas principales en la escena y que son el que domina y el que es dominado. Generalmente los socio historiadores se ponen del lado de los dominadores y no se ponen en el otro lado de la orilla, lo cual desdibuja y sectariza su apreciación. Su sectarización en la apreciación de los datos denota su posición de clase, en éste caso del lado del dominador con quién se identifica y tienen intereses de que no se conozca el otro lado de la verdad, pues deslegitimaría su posición de dominio. Como también muchos se escandalizan, con el otro lado de la verdad, tal es el caso cuando afirmaba en un artículo referente al Pallo Santiaguino. Muchos lectores de unos de mis blog me mandaban a estudiar las monografías de aquellos que solo conocen la historia por el curso de la historia en la educación media y que hicieron muchas monografías Santiaguinos por el prurito de hacer conocer sus sueños acontecidos en su niñez, que por cierto son llenos de fantasías propios de esa etapa de nuestra historia personal.
Muchos se niegan a aceptar las nuevas evidencias de nuestro pasado. Mucho mas si estas evidencias son acusatorias y trastocan nuestra posición ideológica o incluso desbarrancan nuestras creencias religiosas. La historia no tiene por que temer tales amenazas. Muchas de las veces cuando no se quiere aceptar tales evidencias se recurre a la diatriba y al encono contra sostienen la verdad. Toda verdad es siempre incomoda para quienes detentan el poder con la mentira en las manos y mucho mas si la verdadera historia los sindica como todo lo opuesto a lo que ellos predican. Para unos la historia oficial es un mito que no se puede desterrar, pues ello es el sostén de todo su andamiaje ideológico. Si se rompe éste. Todo aquello que justifica su dominación se vienen abajo, pues también echa a tierra el andamiaje religioso que sostiene al ideológico. En las naciones latinoamericanas, sobre todo las originarias, todo el sistema político se sostienen sobre el sincretismo religioso, eso es lo que logro el dominador y genocida español para sostener y mantener su dominio sobre todas las naciones andinas. Cuando ya éste no puede sostener su sistema de dominación a través del andamiaje religioso, va introduciendo otros valores de la cultura occidental, aquello que le permita hacer salir de su realidad al hombre andino, y por lo tanto desprotegido para ser fácilmente dominado y expoliado sobre todo lo que el estima como mas valioso, como es la tierra y a la cual el occidental se quiere apropiar por las riquezas internas que ellas contienen.
Por ello comprendo el silenciamiento de la Dra. Laura Laurenchic, quien en la IV congreso internacional de Etnohistoria trato de hacer entender que nuestra historia nacional estaba en sentido contrario a la verdad. Pero como siempre hay Iconos de la academia de la historia que se creen inamovibles en sus posiciones; entendemos que ellos sostienen todo el cúmulo de creencias que sostienen el Perú actual y que de manera se habla y enseña en todo el Perú, que es una verdad a medias o una mentira muy grande. Por ello es el griterío cuando afirme que los Pallos, sobre todo su vestimenta actual era una burla a las costumbres hispanas, eso ante el creciente ventarrón eclesiástico por extirpar las idolatrías en las comunidades originarias, tal como Larco Herrera Alberto toma como guerreros de una nacionalidad andina, en los anales de cabildo. Allí ellos son tomados como acompañantes de los ejércitos imperiales españoles, quizás por los servicios prestados en la soldadesca a favor de los invasores. Por ello de la vestimenta y del Sable en la mano parecidos a los que ostentaban los occidentales. Pero algunos no pueden asimilar la verdadera historia, que se puede hacer?.
Juan Esteban Yupanqui Villalobos.
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