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Es necesario dejar claro nuestro rechazo a la barbarie etarra también

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Muy bien dicho, debe quedar muy claro que aborrecemos este crimen. ETA es una banda de asesinos y descerebrados cuyos métodos hace ya mucho tiempo que son completamente crueles, terribles, nazis e injustificables.

El fin JAMÁS justifica los medios, el ser humano es un FIN en sí mismo, no puede ser nunca utilizado para la consecución de ningún fin, sea éste el que sea, político o de cualquier otro tipo.

Es muy importante este tipo de comentarios, ya que mucha gente que se dice "revolucionaria" si no apoya, al menos rechaza este comportamiento mierdero con la boca pequeña, o, en una suerte de malabarismo retórico canalla compara los asesinatos (terribles y cobardes) de ETA con los accidentes laborales, los accidentes de tráfico o la violencia estructural del Estado y del capitalismo.

Nunca más, que no se diga joder, que ser de izquierdas o anarquista no es óbice para condenar con contundencia la violencia de estos canallas asesinos que se creen la vanguardia de una revolución que su pueblo no quiere.

Una cosa es reclamar el legítimo derecho de autodeterminación de los pueblos -reconocido internacionalmente- o el acercamiento de los presos cerca de sus familias -ya que éstas no tienen porque sufrir doblemente por las bestialidades cometidas por su hijo/a-. Otra muy diferente es justificar esta violencia absurda e ignorante.

Ya es hora de que la izquierda abertzale, si no quiere quedarse más sola -sobre todo ahora que el Estado está yendo claramente a por ella- se distancie y se desmarque sin ambigüedades de estos terribles crímenes.

O, ¿qué pasa?, ¿que no se puede ser independentista vasco de izquierdas y ser a la vez lo mínimamente noble como para rechazar firmemente este tipo de actos canallas y cobardes de la ETA?

¿O es que ahora se me dirá que esta canallada de ayer se justifica por las torturas (despreciables y ruines en sí mismas) que supuestamente comete algún agente de las Fuerzas de Seguridad (ya que, honestamente, no son todos los que cometen estos actos igualmente viles y abyectos). ¿La tortura de algunos cobardes hijos de puta justifica el asesinato a sangre fría y por la espalda de un señor (supuestamente del PSOE) que sale de su casa con su niña y su mujer?

Pero, ¿a dónde vamos a llegar? ¿Este señor cobardemente asesinado, y su hija huérfana, y su mujer viuda, eran "represores" de Euskal Herría? ¿Es ahora Euskal Herría más libre?

Mira, que no me toquen los cojones. Esta gente son unos canallas. Y si la izquierda abertzale no es capaz de desmarcarse con claridad y sin ambigüedades de este tipo de bestialidades, merece la cárcel, como mínimo.

Si la izquierda abertzale sólo es capaz de quejarse y lamentarse del "Estado de excepción", del "Apartheid" político al que están sometidos según ellos, y no es capaz de gritar con fuerza también su rechazo a la mierdería etarra, entonces no merecen mi respeto. Entonces no son de izquierdas.

¿Donde está la solidaridad izquierdista, la lucha contra la injusticia venga de donde venga? Esos son los valores tradicionales de la izquierda. Y la izquierda abertzale parece que los ha perdido, justificando o no rechazando frontalmente este tipo de "acciones" de mierda apelando al "conflicto vasco", afirmando que "lo lamentan" pero que es "consecuencia del conflicto político que vive Euskal Herría". Mentira y más mentira, hipocresía y cinismo a partes iguales.

Apelar a eso es apelar a la nada. Todo tenemos conflictos políticos, no sólo en Euskadi. Todos tenemos que luchar día a día por salir adelante, por pagar nuestra vivienda, por trabajar sin perder la dignidad, por mejorar nuestro injusto mundo, donde miles y miles de seres humanos tienen que escapar de su realidad y de sus países -muchas veces arriesgando gravemente la vida- para poder salir adelante y no renunciar a sus sueños, o para poder dar de comer a su familia o por otras muchas razones, ya que la riqueza en el mundo está tremendamente mal repartida.

Así que el terrible y bárbaro acto de ayer, en nombre de "la lucha revolucionaria por la independencia de Euskal Herria" sólo ha conseguido pudrir un poco más el mundo, hacerle el juego a los políticos (que ya lo están utilizando, tanto unos como otros), alejarnos un poco más de un escenario pacífico y tranquilo en Euskadi y en el resto de España (o del Estado Español, como quieran). Y todo por un estúpido e ignorante narcisismo de un niñato con una pistola que se cree revolucionario cuando no es más que un ASESINO, con todas las letras.

Cuando cualquiera que haya estado en Euskal Herría habrá comprobado que cualquiera puede hablar en Euskara tranquilamente por la calle, aprenderlo en la Escuela de Idiomas (también en Madrid), llevar a sus hijos a la Ikastola, sentirse vasco, escuchar música vasca y celebrar sus fiestas vascas. Todo esto, además, en un entorno donde la riqueza y el bienestar de la población son mucho más elevados que en muchos otros lugares del resto del Estado Español (o de España) y ni siquiera se los puede comparar con el nivel de la mayoría del resto de habitantes del planeta Tierra (donde tres cuartas partes de la humanidad las pasa verdaderamente canutas).

Así que, sin dejar por ello de reclamar lo nuestro (nuestro bienestar, nuestros sueños) entre todos debemos de acabar con la estupidez asesina que se pretende camuflar en la extrema izquierda cuando en realidad hace ya mucho tiempo que se ha salido voluntariamente de las condiciones de posibilidad de cualquier tipo de POLÍTICA en mayúsculas.

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Comentarios
Condeno
09 mar 2008
por anonim@
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Condeno:

- Los asesinatos, torturas y malos tratos de las Fuerzas de Seguridad de estado cuando "custodian" detenidos, encausados y bajo la fascista "Ley Antiterrorista". (Según Amnistia Internacional son casos generalizados en las comisaria del estado español.
- Las muertes en el tajo de trabajadores, no son accidentes es Terrorismo Patronal.
- Condeno la explotación laboral y precariedad a la que son sometidos millones de trabajadorxs.
- Condeno un país que se autoproclama democrático y elimina cuando y como quiere los derechos más elementales y de autodeterminación individual y colectiva de los pueblos.
- Condeno la sinrazón de los partidos políticos institucionales que con el poder y la capacidad en sus manos no abren un proceso de dialogo sincero, democrático para poner fin al conflicto entre EH y el Estado español.

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Tu solo condenas a unos
09 mar 2008
por Condeno la estupidez
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Vives un mundo binario y fanatico. Un revolucionario debe condenar todo terrorismo y juzgar por si mismo. Y el propio juicio lleva a pensar que solo un fascista puede matar a un obrero solo por sus ideas o por haber sido concejal de su pueblo. Solo un fascista o un nacional bolchevique puede razonar como tu, matando a obreros inocentes por que no hay derecho de autodeterminacion o porque ha habido un numero de muertes. Solo un fascista. Los de ETA no razonan como los panolis como tu que les apoyan. Ellos saben que matando todo el mundo se fija en ellos, condicionan y crean un estado de excepcion del que son responsables, plantean una opción binaria entre Estado y terroristas como unica salida, y jalean a propagandistas de la putrafaccion etica de los revolucionarios como tu para explicarnos que no hay salida y hay que apechugar. ¿Pero quien te has creido, mala copia de batasuno estalinista? ETA es hoy para los movimientos sociales radicales es Madrid, salvo una minoria, una pesadilla, y cada vez mas vamos avanzando para aislar a la costra batasuna que quiere que sacrifiquemos nuestra radicalidad y nuestro antagonismo al apoyo a los etarras. Damos la cara, vosotros no. Vosotros solo hablais de represion y represion y represion, y por lo tanto justificacion de las "ejecuciones" de ETA. Vais en el camino del nacional bolchevismo, con pelo rapado y todo.

Otros condenamos a ambos, con la cabeza bien alta.

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Soy objetivo o lo intento
09 mar 2008
por anonim@
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Y si te crees la milonga que lanzan por falsimedia que van a acabar con ETA, por la fuerza y con condenas, vives en los mundos de Yuppi.

La única solución es el Dialogo.

40 años de ETA llevamos ya, ha sobrevivido a la dictadura de Franco y a diferentes gobiernos en la democracia(UCD, PP, PSOE)

Han intentado acabar con ETA mediante las leyes, con guerra sucia (GAL, Batallón Vasco Español, etc.) represión, declaraciones y manifestaciones de condena, en coordinación con otros Estados como el Frances, en Europa y Mexico en America, etc., etc., etc.

Han intentado todo todito menos una cosa: el dialogo democrático sincero y real.

Quizás si pedimos que se sienten Estado español y ETA, si les forzamos a eso, se acabe con la barbarie que todo/as sufrimos.

Lo demás por tu parte es intentar posicionar a la sociedad o un amplio sector de ella, única y exclusivamente para seguir en las mismas y prolongar el sufrimiento.

Yo como tu estoy expuesto a que ETA o algún "GAL" me perjudiquen de forma directa.

Tan sólo veo las cosas de otro modo. Y criticas mi forma de ver el tema como de fascista (que casualidad la misma retorica de los que les interesa prolongar esto otros 40 años más, sin contar con los otros cuarenta años de dictadura fascista de Franco)

Cualquier atentado contra la vida de una persona es totalmente, repulsivo, rechazable y condenable, pero "no arrimes la sardina a tu ascua" que se nos ven las intenciones.

Solamente viendo la retorica de tu articulo lo dice todo:

- "que no se diga joder, que ser de izquierdas o anarquista no es óbice para condenar con contundencia la violencia de estos canallas asesinos que se creen la vanguardia de una revolución"

Asocias Anarquismo e Idiologias de Izquierda con ETA, así sin más de un plumazo porque me da la gana

- "si la izquierda abertzale no es capaz de desmarcarse con claridad y sin ambigüedades de este tipo de bestialidades, merece la cárcel, como mínimo."

Esto es un burdo chantaje, una brutalidad y una barbaridad; en democracia cualquiera puede hacer y declarar lo que le de la gana, otra cosa es cometer un delito. Incitas, llamas, manipulas y tu lenguaje criminaliza (estas conmigo o estas contra mí

- "entre todos debemos de acabar con la estupidez asesina que se pretende camuflar en la extrema izquierda"

"Extrema Izquierda" termino empleado por los medios de información afines a la Alta Burguesia Fascismo Institucional, Neonazismo, y miembros de las FSE.
Sigues criminalizando a los movimientos de izquierda revolucionaria con el crimen y con ETA (cuando menos sospechoso)

Reply: . / 09 mar 2008
 
 

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Comentarios

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Vamos a ver...

No digas chorradas. A mí no se me puede ver ningún plumero. Para empezar, porque he dicho las cosas tal y como las siento y pienso, sin esconder nada (al menos conscientemente).

No es que asocie anarquismo o "extrema izquierda" con ETA. Lo que digo, es que el conjunto de personas que se callan o no critican abiertamente los crímenes (y no nos olvidemos de que son crímenes inútiles cometidos de forma cobarde contra gente del pueblo, nunca contra "peces gordos") de la ETA suelen definirse a sí mismos como de izquierda. Eso es así. Y no evidentemente de izquierda-PSOE sino de izquierda radical, o extrema izquierda.

Y eso es así, déjate de paranoias y de tratar de leer entre líneas o investigar cosas que no existen. Es verdad que los media generan confusión y mezclan conceptos como "movimientos sociales" con otros como "okupas", "antisistema", últimamente "antifascistas-antisistema" y cosas así. No suelen llamarles "extrema izquierda" -como yo he escrito-; más bien llaman extrema a la "extrema derecha" y a la izquierda radical (los que se llaman a sí mismos anarkistas, comunistas verdaderos, etc.) los suelen llamar "antisistema", que suena más chungo y da más miedo a la gente mayor que lee el periódico en su casa o ve la tele mientras come.

Yo no asocio a los movimientos sociales con ETA. ¡Válgame Dios que no es esa mi intención! Los movimientos sociales son un fenómeno que, incluso a pesar de la manipulación de los medios -que pretenden siempre clasificar y simplificarlo todo-, no se puede definir, porque es por definición algo heterogéneo, rico y variado política, estética e ideológicamente).

Lo que digo es que hay gente dentro de los movimientos de izquierdas (y no entre los de derecha, si es que estos tienen algún movimiento) que no critica abiertamente los terribles asesinatos y métodos NAZIS de ETA (y aquí te recuerdo, por poner un ejemplo que a mí en su momento me conmocionó, el secuestro durante 2 años del funcionario de prisiones Ortega Lara, ¡en un zulo bajo tierra!).

Si esto es justificable, o no condenable, en nombre de algún ideal, que baje Dios y lo vea.

Y en eso seguro que estamos de acuerdo. Y en Madrid cada vez menos gente (por no decir nadie, salvo algún despistado) "condena" o, mejor, desprecia estos métodos que son simplemente viles y abyectos y que denigran a toda la especie humana.

Y la izquierda abertzale, con sus cosas buenas, que las debe tener, ha cometido el error de no situarse frente a estos crímenes. Mejor dicho, este error lo ha cometido Batasuna, ya que Aralar se escindió de Batasuna y condena la violencia.

Y la verdad, a estas alturas, ya no sé si se trata de un error, o es que (por culpa de la manipulación, o simplemente por el uso de mi raciocinio) empiezo a pensar si verdaderamente existe alguna diferencia entre ETA y Batasuna.

Joder, parezco un editorial de "La Sin-Razón", pero es que pensemos: ¿Qué es ETA? Yo no me creo que ETA sea una especie de ejército-guerrilla plenamente organizado y que Batasuna sea su brazo político. Lo que empiezo a creer es que son más bien "lo mismo", con todos los matices y precauciones que se deben hacer ante tal afirmación.

Evidentemente, no es "lo mismo" disparar la pistola que mata de un tiro en la nuca a una persona elegida por ETA como enemigo de Euskal Herría que "no condenar" un atentado. El derecho tiene instrumentos suficientes para señalar esta diferencia. Y en democracia todos podemos decir lo que nos plazca. Lo que no podemos es cometer delitos (o sea, pegar el tiro). Aunque ya sabéis que ahora existen estos nuevos delitos de "apología del terrorismo" y cosas así que rallan un poco con el límite del principio de "libertad de expresión".

Lo que quiero decir es que no es lo mismo el que mata que el que coincide con el asesino ideológicamente. No es lo mismo. Pero, ¿de dónde saca ETA a los chavales (no olvidemos que los etarras cada vez son más jóvenes, son chavales de 20 años que no tienen ni puta idea de política ni de nada, probablemente no habrán leído un libro entero jamás).

Pues los saca del entorno de Batasuna. Eso es evidente. Por eso digo que es importante que Batasuna dé un paso tan valiente como necesario con el que se desmarque de los asesinatos absurdos y criminales de ETA. Si no, todo el mundo pensará que son lo mismo, como yo desgraciadamente estoy empezando a pensar.

Te voy a mostrar algo (pincha el link más abajo) que, si bien no es una prueba, al menos a mí me movió a pensar cosas. En una carta de extorsión a los empresarios (no puedo asegurar que sea auténtica, la he sacado de “el Mundo”) pide ETA al extorsionado que le entregue la cantidad indicada (unos 400.000 en billetes de 20, 50 y 100 Euros) en “los círculos habituales de la izquierda abertzale”. A qué se refieren con eso, ¿a las herriko tabernas? Joder, como sea así, ya están enmarronando directamente a todos los abertzales socialistas o como se llamen.

En fin, que ya es hora de que los residuos de personas que se autodenominan de izquierda (ya sean abertzales o madrileños) que todavía callan ante la sinrazón etarra, o la justifican en nombre del sagrado “conflicto vasco” se aclaren un poco la cabeza y sus ideas y comiencen a llamar a las cosas por su nombre.

Y ya el pueblo vasco, sin necesidad guías revolucionarios de vanguardia, conseguirá encontrar su modelo adecuado de convivencia sea mediante autodeterminación o como sea. Pero desde luego, ETA debe desaparecer, algo que todos sabemos y que no por repetirse mucho va a suceder más rápido.

Pero empecemos por no tener vergüenza a la hora de aborrecer estos crímenes y meter prisa (ya es demasiado tarde) a los que dentro de Batasuna sean aún honrados y no hallan perdido definitivamente la perola.
 

Pues eso, lo demas querer seguir con las "visceras"

Elecciones en Euskal Herria

PSOE e izquierda abertzale, condenados a entenderse

Dos datos son importantes de cara al futuro: por un lado la victoria del PSOE en el Estado español y también en el conjunto de Hego Euskal Herria y por otro el mantenimiento de la fidelidad de apoyo a la izquierda abertzale que no decae sobre los resultados obtenidos en las últimas elecciones forales y municipales. Si se quiere una solución, ambas partes aparecen condenadas a entenderse.Gran batacazo del PNV que pierde cerca de 120.000 votos, el primer puesto en Bizkaia, la supremacía en la CAV, un diputado y hasta cuatro senadores



Iñaki IRIONDO

El PSOE no sólo ha logrando una notable victoria en el Estado español, sino que también se despega como primera fuerza en Hego Euskal Herria. Pero es más, el PSE se convierte también en el partido más votado en la Comunidad Autónoma Vasca, con una diferencia en el porcentaje de votos sobre el PNV de más de 10 puntos, lo que convierte a los jeltzales en los grandes perdedores de la jornada electoral. Podrá achacarse esta caída a la polarización entre Zapatero y Rajoy, pero no puede olvidarse que las elecciones de hace cuatro años no fueron menos polarizadas y llegaron después de la conmoción del 11-M.

Entre tanto, con los cálculos que pueden hacerse del diferencial de abstención entre ayer y hace cuatro años, y la comparación con el Estado español, lo que viene a observarse es que el apoyo que puede atribuirse a la izquierda abertzale se sitúa en cotas similares a las de las pasadas elecciones municipales y forales de 2007, antes de que se rompiera el alto el fuego ofrecido por ETA. Tampoco puede dejarse de lado lo ocurrido en las últimas jornadas, cuando tras el atentado mortal contra Isaías Carrasco, no sólo todos los partidos políticos que participan en lo comicios, sino que los grandes medios de comunicación en sus editoriales y en sus portadas de ayer, hacían un llamamiento al voto como castigo a la izquierda abertzale.

En esas condiciones, que el apoyo a la izquierda abertzale se sitúe por encima de los 180.000 votos, y que en el mapa general del Estado español Hego Euskal Herria se haya dibujado nítidamente con la abstención, sólo puede entenderse como un estupendo resultado de este sector político y social, que ha retenido apoyos que hace cuatro años fueron a parar a otros partidos nacionalistas. Entonces el voto anulado se situó en 119.000 votos (ayer hubo unos 13.000 nulos) de los que unos 106.000 eran atribuíbles a la izquierda abertzale.

Da la impresión de que en estas elecciones se ha dado una importante movilización del voto unionistas, una desmovilización del voto de los partidos nacionalistas vascos, y un trasvase de papeletas hacia el PSOE de sectores aledaños, como pueden ser los de Ezker Batua y una parte del propio electorado del PNV. Ello ha tenido además el efecto de que Eusko Alkartasuna halla perdido su escaño en Madrid y que Aralar sufra también un importante castigo.

Especialmente llamativo resulta el batacazo electoral que se ha dado el PNV, no sólo por la pérdida de un escaño en el Congreso de los Diputados -que en el Senado puede traducirse en la caída de seis a dos senadores con lo que se queda sin grupo propio en la Cámara Alta- sino por la pérdida de cerca de 120.000 votos con respecto a las elecciones de hace cuatro años.

Aunque durante la noche de ayer los principales portavoces del PNV -tanto Josu Erkoreka como Iñigo Urkullu- achacaron sus resultados a la extrema polarización de la campaña entre PSOE y PP, e incluso se permitieron decir que el voto jeltzale «había resistido», a buen seguro los futuros análisis que hagan en privado deberán ser mucho más profundos.

No faltarán quienes desde el PSOE, y probablemente también desde el PP, intentarán presentar el fuerte golpe sufrido por el PNV como una descalificación de la sociedad vasca a la propuesta del lehendakari. Pero esta sería una lectura excesivamente simplista. Porque tampoco puede pasarse por alto que la perdida porcentual de voto jeltzale es prácticamente idéntica en Gipuzkoa, donde la dirección jeltzale aparece públicamente como más cercana a las tesis de Juan José Ibarretxe, y en Bizkaia, donde su principal candidato, Josu Erkoreka, es un hombre que siempre ha aparecido próximo a los postulados de Josu Jon Imaz. Además, este caída en el voto del PNV se produce bajo la batuta de Iñigo Urkullu, uno de los principales apoyos del anterior presidente del EBB.

Urkullu fue, además, la persona que en importantes momentos llevó la voz cantante de la delegación jeltzale en el proceso negociador. Hoy el PNV debiera preguntarse también cuánto han influido en sus resultado la ruptura de dicho proceso y el papel de fiel y leal apoyo del Gobierno español que ha jugado durante estos últimos años. Bien puede pensarse que una parte del electorado jeltzale ha entendido que para acabar haciendo lo mismo que el PSOE, para posicionarse junto a él frente a los intereses objetivos de Euskal Herria, más valía votar a José Luis Rodríguez Zapatero, que, además, podía parecerle una papeleta más útil para frenar a la derecha extrema representada por el Partido Popular.

Habrá que ver qué lectura hace el PNV de sus resultados y cómo afectan a los planes diseñados entre Lehendakaritza y Sabin Etxea. Los jeltzales han estado haciendo continuos llamamientos a Zapatero para buscar un acuerdo institucional entre Madrid y Lakua aunque ahora habría que saber cuál será exactamente su utilidad.

¿Para qué puede querer Rodríguez Zapatero buscar un acuerdo con el PNV? El PSOE puede tener la tentación de intentar hacer un nuevo pacto como el de 1977 en clave de reforma estatutaria. Pero, ¿para qué iba a servirle? Si ni en las más duras condiciones, si ni en un absoluto estado de excepción, consigue doblegar a la izquierda abertzale, es evidente que la receta de la agudización de la represión no sirve para resolver el problema estructural que Euskal Herria supone para el Estado español.

Hace cuatro años, tras los atentados del 11-M, la izquierda abertzale daba por hecho que de haber ganado el PP, de inmediato se hubiera ordenado la detención y encarcelamiento de todos sus dirigentes. Muchos temían por esa razón una posible victoria de Mariano Rajoy. Pues bien, esa es la situación actual y ganó Zapatero. Prácticamente todos los dirigentes de Batasuna están en la cárcel, todas las formaciones independentistas están ilegalizadas. Y, pese a ello, a la izquierda abertzale se le puede intentar invisibilizar, pero no se le puede hacer desaparecer.

El PSOE tiene ahora cuatro años para volver a gobernar con cierta tranquilidad, sin la sensación ni interna ni externa de la falta de legitimidad de su victoria. Puede decidir emplearla en buscar la solución del conflicto y sabe cuál es el camino para ello. O puede seguir alargando el conflicto de manera indefinida, lo que nunca sería bueno para nadie.

La ciudadanía vasca ha premiado al PSOE concediéndole por encima del medio millón de votos. Pero, ¿qué ha premiado? ¿lo que ha entendido como un intento de solucionar el conflicto a través del diálogo o su retirada de la mesa y la agudización de las medidas represivas? Todos las encuestas y los sondeos que se han publicado en Euskal Herria, desde medios de distinta opción ideológica, vienen demostrado que la sociedad vasca apuesta por el diálogo y es contraria a actuaciones como la ilegalización de partidos. Quizá eso pueda ser una pista para José Luis Rodríguez Zapatero.

Hablar hoy del inicio de un nuevo proceso negociador se hace difícil. Porque objetivamente se ve lejano. No hay más que ver la dureza de los golpes que se intercambian. Pero en el terreno del análisis, hablar de retomar el proceso allá donde se dejó y entrando en sus concreciones, lo que sería factible, es prácticamente una obligación.
 

Si con hechos como este

...pensamos lo mismo, entonces apaga y vamonos:

 

No pensamos lo mismo

No pensamos lo mismo. Afirmamos que sin justicia no habrá paz, en todos los contextos, no sólo en el vasco.

Entendemos las cosas con más profundidad analítica que el discurso oficial.

No tenemos pelos en la lengua al afirmar que aborrecemos la tortura, aunque el torturado sea un asesino etarra, un berraco violento y sin cerebro neo-nazi, o un asesino en serie.

Comprendemos que en Euskal Herría existe un conflicto político desde hace ya muchos años y que para solucionar los conflictos políticos hace falta hacer política, dialogar, negociar y -muy importante- no excluir a nadie del ámbito de la política y de la palabra.

Entendemos a su vez que nadie puede ser condenado por sus ideas, sean éstas las que sean. Una persona sólo puede ser castigada (sí, castigada o sancionada, o apartada por un tiempo fuera de la sociedad) por sus actos. O mejor dicho, por sus delitos; por sus crímenes.

Entendemos que la ley no siempre es justa y que existe otra palabra, la "legitimidad", que no siempre va acompañada de la "legalidad". Y que por lo tanto, en algunas ocasiones, es "legítimo" incumplir la ley, siempre en orden a perseguir alguna legitimidad, algo más justo que la a aveces (por desgracia a menudo) injusta ley.

Pero, además de todo esto, entendemos que la vida humana es sagrada. Que es un fin en sí mismo. Que es lo más importante. Que si matamos a alguien, o miramos a otro lado cuando se mata a alguien, estamos matándonos a nosotros mismos, estamos acabando con lo más importante que todavía -a pesar de los tiempos que corren- puede quedar en nosotros: la humanidad. Eso que hace que nos pongamos en el lugar del otro y no queramos verle sufrir (porque nos vemos irremediablemente reflejados en su sufrimiento), ni pasar hambre, ni servidumbres, ni exclavitudes.

Por esto, pensamos que la violencia sólo es justificable en legítima defensa. Y sabemos lo que queremos decir con legítima defensa. Un señor que ha sido concejal de un partido político, del PSOE, por las circunstancias que sean, que ha sido un obrero (sí, un asalariado, un currante, como la mayoría de la humanidad) no puede representar una amenaza para nadie (y menos para ningún pueblo: Euskal Herría; ya que los pueblos son muy fuertes y resistentes); no puede representar, digo, una amenaza tan grande como para requerir una violencia tan grande y desproporcionada como -así ha sido- el asesinato.

Y eso lo sabemos todos muy bien. Por lo tanto, a pesar de los atropellos contra las libertades públicas e individuales a los que hemos asistido recientemente en Euskadi, eso no puede jamás ser un impedimento para "condenar" o (usemos otras palabras) aborrecer y rechazar firmemente los crímenes desgraciados y cobardes contra las personas que comete ETA en su irracionalidad canalla y asesina.

Jamás estos atropellos del Estado podrán servir de "justificación" al canalla, mierdero y cobarde (por la espalda, contra alguien desarmado) atentado contra la vida de este ciudadano. Las demás opiniones respecto a este asunto concreto que sean diferentes a la expuesta sólo pueden salir de la boca de un/a hijo de puta, cobarde, cínico, hipócrita o simplemente enfermo mental desquiciado.

Nada más.

Pero, además de todo esto, ente
 

¿Puedeo hacerte una pregunta?

¿Quienes sois?
 
Reply: . / 12 mar 2008
Reply: , / 12 mar 2008

DEBATE SOBRE ETA

ARTÍCULOS PUBLICADOS EN REBELION.ORG
ETA también vota


Santiago Alba Rico y Carlos Fernández Liria
Rebelión

Hace unas horas ha muerto asesinado Isaías Carrasco, un exconcejal del PSOE, en el portal de su casa en Mondragón (Guipúzcoa). A la espera de una reivindicación, todo parece indicar que ETA se ha comportado como todos, por distintos motivos, preveíamos y ha acudido a votar, pistola en mano, dos días antes de las elecciones del próximo domingo. Llama a la abstención, pero no ha podido abstenerse; llama a la abstención, pero ha querido participar disparando a un trabajador de 43 años que no ocupaba ningún cargo público, que no tenía escolta y que estaba en compañía de su hija. Se ha sumado de la peor manera a los que pasado mañana votarán para que sigan acumulándose los muertos, los torturados, los encarcelados, los atropellos al Derecho, los golpes a la democracia. ¿A favor de quién ha votado ETA? No lo sabemos y no queremos saberlo, pues cualquier cálculo en estos momentos sólo beneficia a los que, de un lado y de otro, se han puesto ya a hacer sus cálculos. Hay votos en blanco y hay votos en negro. Hay votos nulos y votos que anulan. Sabemos, en cualquier caso, contra quién ha votado. Ha votado contra un hombre que no iba a votar al PP. Ha votado contra los que, contra el PP, defendían a duras penas la negociación. Ha votado también contra algunos de los que defendemos el derecho a la autodeterminación. Ha votado contra las víctimas de la doctrina Garzón y contra muchos de los que nos opusimos al sumario 18/98. Y ha votado, antes de todo eso, contra el mínimo de decencia que se debe imponer a sí mismo un grupo que sigue pretendiendo ser, contra todas las evidencias, revolucionario y emancipador.
No sabemos hacia dónde se dejarán llevar el día 9 los ciudadanos vascos y españoles, pero no vamos a dejar que nuestro voto nos lo imponga ETA. Decidimos abstenernos antes de que ETA pidiera la abstención y no vamos a dejar de hacerlo ahora que ETA ha decidido votar a su manera. El domingo nos abstendremos dos veces: una contra los que querrán aprovechar este asesinato para seguir yugulando el derecho y la democracia y otra contra ETA, que es la que ha asesinado.


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Elecciones y democracia
En defensa del voto


Santiago Alba Rico y Carlos Fernández Liria
Gara

No estoy de acuerdo en que la democracia sea un cuento, el derecho una fábula y las elecciones una trampa. Miles de trabajadores –quizás millones- han muerto durante siglos para conquistar este triple acceso al espacio público y no deberíamos bromear al respecto. Los progresos lo son no porque produzcan más riqueza o más electrodomésticos o más seguridad sino porque producen más satisfacción moral y más autoconciencia general. Es mucho más satisfactoria la idea de tribunal que la de venganza porque los humanos podemos resignarnos al mal pero no a que se nos considere públicamente malvados. Es mucho más bella una chapuza colectiva que una hazaña privada porque los humanos podemos resignarnos a no dominar el mundo pero no a que se nos excluya de él. Por lo demás, ninguna felicidad puede ser comparable a la de que la justicia, la decencia, la razón, se impongan mediante persuasión y por mayoría y no a través de las armas. Fuera de la satisfacción de un juicio justo, de la belleza de una decisión compartida y de la felicidad de una decencia aclamada, todo lo que hay son diferentes grados de frustración, más o menos justificados, más o menos amplios, que buscarán una vía menos satisfactoria, menos hermosa y menos festiva (es decir, menos moral) para expresarse. Lo que es sin duda una fábula y una trampa son los tribunales sin Derecho y las elecciones sin democracia. Lo que obligan a reclamar las fábulas y las trampas son precisamente derecho y democracia.

Yo quiero votar, siempre he querido votar, me parece fundamental votar. Por eso me voy a abstener. Bajo el capitalismo, bajo el canibalismo, las izquierdas del Estado español siempre hemos aceptado con resignación que, llegadas las elecciones, la justicia, la decencia y la razón serán derrotadas o estarán, en cualquier caso, infrarrepresentadas; y cada vez que votamos, cuando votamos, asumimos la frustración de que nuestro voto sea sólo aproximativo o negativo o rebajado o malversado. Pero es tan bonito votar, hemos luchado tanto por eso, contiene ya un progreso formal tan grande que, a la espera de que haya condiciones sociales para la justicia, la decencia y la razón, nos avenimos a proteger al menos las formas, aunque nuestra intervención real sea homeopática. Puedo aceptar la frustración de que no haya ningún partido que represente mis posiciones; puedo aceptar la frustración mayor de votar a un partido que sólo las representa por aproximación o analogía y que no podrá ganar; puedo aceptar la frustración aún mayor de votar a un partido que se limitará a impedir la victoria de otro peor, pero lo que no puedo ya aceptar es la frustración radical de votar contra las formas mismas. Puedo aceptar, en fin, la frustración inmensa de que el canibalismo sea incompatible con la justicia, la decencia y la razón, pero no puedo aceptar la frustración definitiva de votar contra las condiciones formales que garantizan unas elecciones libres. Algunos periodistas dicen que en Palestina y en Venezuela han votado contra la democracia; en España –mucho peor- votamos porque ya nos hemos librado de ella.

Si pudiera votar a Batasuna (o a ANV o a PCTV), no les votaría. Pero porque no puedo votar a Batasuna, me voy a abstener. De hecho, creo que votaría a cualquier partido que, de izquierdas o de derechas, recogiese en su programa y hubiese exigido en su campaña electoral la derogación de la Ley de Partidos y la devolución de sus derechos políticos a la izquierda abertzale. Es decir, cualquier partido verdaderamente democrático. Ya que no puedo votar al partido que me gusta, me gustaría votar al menos a la democracia; me gustaría decir sí al derecho; me gustaría apoyar las libertades más abstractas y formales. Y resulta que la democracia misma y el derecho y las libertades formales no están representados en ningún partido. Todos los partidos –decenas de partidos- se presentan a las elecciones después de haber renunciado a la defensa de la democracia, el derecho y las libertades formales; todos los partidos –decenas de partidos- se presentan a las elecciones porque han renunciado a la defensa de la democracia, el derecho y las libertades formales. En estas condiciones, votar puede resultar divertido o supersticioso o pragmático o tranquilizador o provechoso o incluso virtuoso, pero no democrático. Puede ser hasta gracioso, pero ya ni siquiera hermoso. Los comunistas estamos históricamente acostumbrados a que la violencia -golpes de Estado o guerras de agresión- desbarate nuestras mayorías; ahora se nos pide además que nos acostumbremos a votar contra la democracia misma. Si no puedo votar ni a favor del comunismo ni a favor de la democracia, ¿a quién voy a votar? Si no puedo defender ni el comunismo ni la democracia con mi voto, ¿no será su inutilización consciente, premeditada, la única opción verdaderamente política? Es poco, pero es al menos no cerrar los ojos ante lo que está pasando. Esta es la deprimente paradoja: me abstengo no a favor del comunismo sino del voto mismo; no en contra de los partidos sino a favor de ellos; no por indiferencia de la política sino contra la indiferencia política de una derecha capaz de todo y de una izquierda que sigue sin creerse que la ley de Partidos, el sumario 18/98 y las detenciones indiscriminadas nos afectan a todos.

Me preocupa, sí, que ETA haya pedido también la abstención. Pero que me preocupe ilumina de un modo aún más sombrío la situación. Esta analogía ya casi incriminatoria incrimina en realidad a todos los que, por activa y por pasiva, desde el gobierno y desde la oposición, me obligan a abstenerme junto a ETA cuando, en condiciones de libertad, votaría contra ella. Me abstengo también contra ella, a sabiendas de que son los que prohíben votar a 200.000 vascos –voto en mano- los que están justificando su existencia.




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Pamphlet


Mikel Arizaleta
Rebelión

Leí en Rebelión los dos artículos de Santiago Alba Rico y Carlos Fernández Liria: En defensa del voto y eta también vota. La verdad es que leo con fruición los artículos de ambos. He releído el libro de Educación para la Ciudadanía de Carlos/Pedro Fernández Liria y Luis Alegre Zahonero. Pero he de confesar que eta también vota me pareció una justificación bastante imbécil ante no sé quién. “(eta) Ha votado contra un hombre que no iba a votar al PP. Ha votado contra los que, contra el PP, defendían a duras penas la negociación. Ha votado también contra algunos de los que defendemos el derecho a la autodeterminación. Ha votado contra las víctimas de la doctrina Garzón y contra muchos de los que nos opusimos al sumario 18/98. Y ha votado, antes de todo eso, contra el mínimo de decencia que se debe imponer a sí mismo un grupo que sigue pretendiendo ser, contra todas las evidencias, revolucionario y emancipador”. Perdonad, pero tiene cierto regusto panfletario. He paseado por la playa de Lekeitio con Bertrand Russel en mis manos y he recordado lo anotado por Peter Weiss en Convalecencia sobre aquel 25 de octubre de 1970, libro publicado por Hiru de Eva Forest. Que muy bien pudieran servir, a mi juicio, de comentario a los artículos de Santiago y Carlos. Peter Weiss rememora las sesiones del Tribunal Internacional en 1967, el Tribunal Russell, contra USA y su guerra en Vietnam, se acusa a Washington de etnocidio planificado y ejecutado, de emplear el genocidio como medio en su lucha contra el socialismo. De Gaulle, al igual que otros muchos, prohibió por entonces que tal Tribunal se reuniera en Francia. Hoy nadie niega que la sentencia del tribunal Russell, si pecó de algo, es de quedarse corta en la calificación de la maldad de los poderes de USA y en la cobardía de los países del mundo ante el poder hegemónico. Fue un etnocidio en toda regla, una de las grandes bestialidades cometidas por humanos.

Y en el fragor de la batalla y en el dolor de muerte y tortura de estos días en Euskal Herria me ha llegado el veredicto de otro tribunal, el Internacional de los Ciudadanos, celebrado en la ciudad de Bruselas –también con dificultades parecidas a las que tuvo el tribunal Russell en 1967- entre los días 22 al 24 de febrero, por el que se condena a Israel por la guerra contra el Líbano llevada a cabo entre el 12 de julio y el 24 de agosto de 2006, se condena a Israel como culpables de crimen de guerra, de crímenes contra la humanidad y crimen de genocidio. Está fuera de toda duda que el gobierno de Israel lleva muchos años siendo un gobierno criminal, asesino y genocida; su postura ante los palestinos de Gaza en nada envidia a la de los nazis en el geto de Varsovia, cuando el 16 de noviembre de 1940 cerraron los 22 accesos, sólo que ésta es más inhumana aún por celebrarse después de aquella. De nuevo la voz del judío vienés, perseguido en aquella, Erich Fried:

Habéis sobrevivido
a quienes os torturaban.
¿No pervive hoy
su tortura en vosotros?

Pero en nuestro mundo el problema no es sólo Israel y su gobierno, son, como dice Danilo Zolo en su libro La justicia de los vencedores. De Nuremberg a Bagdad, nuestros gobiernos. Resulta difícil encontrar en nuestros días un gobierno, europeo o con poder mundial, que no sea criminal y asesino. Las historias de nuestros gobiernos son historias para no vivir, son relatos de depredadores y malas bestias, ejemplos a esconder, urdimbres de cloaca. La política al servicio de los bajos instintos, los parlamentos al servicio del crimen, del poderoso, multiplicando en proporción geométrica la pobreza, la desigualdad, la irracionalidad en el mundo, vendiendo medievalismo, tortura, mentira, panfleto y sumisión. Las guerras perdidas son consideradas crímenes internacionales mientras que las guerras ganadas, aunque se trate de guerras de agresión que comportan una clara violación de derecho internacional, no están sometidas a reglas y los vencedores no sufren ninguna sanción política o jurídica. “En nuestro tiempos los tribunales sin fundamentos legales, instituidos por el vencedor para juzgar, condenar y ahorcar a hombres, políticos y generales de los pueblos vencidos -bajo el nombre de criminales de guerra- son un signo inquietante de turbación espiritual” (Benedetto Croce). Existe una “justicia de los vencedores”, que se aplica a los derrotados y oprimidos, con la connivencia de las instituciones internacionales, el silencio de gran parte de los juristas académicos y la complicidad de los medios de comunicación. Hoy la justicia se llama sumisión y es oprobio para el pobre. Ejemplo claro de lo que hoy día es un gobierno español es el Sahara, la República Árabe Saharaui Democrática, un pueblo abandonado y vendido a Maruecos en 1976 por un plato de intereses, un pueblo en el 2008 abandonado, y errante en un desierto de muerte, por un gobierno de los denominados “demócratas” del mundo, de esos que dan lecciones a otros.

Estos días, que en parte de la península ibérica se han celebrado elecciones, han recorrido nuestros pueblos y ciudades asesinos del mundo, gente que con corbatas y sonrisas contribuyen con su silencio, cooperación y cobardía a que Israel siga asesinando en el Líbano y Palestina, a que lo presentado en Afganistán como una “misión de paz” a favor del pueblo afgano se haya transformado en una auténtica guerra de agresión con el apoyo de las tropas angloamericanas. Hoy la OTAN provoca la muerte cotidiana de civiles inocentes bombardeando las regiones del sur de Afganistán, en particular las de Kandahar y Helmand, con la ilusión de vencer con el terror la resistencia del pueblo pastún. “La única función que las instituciones internacionales parecen capaces de cumplir hoy en día es de carácter adaptativo y legitimante (de los poderes existentes). Quizá sea por esto por lo que aún se les mantiene, ... para desempeñar una función legitimadora, acomodaticia y apologética del status quo impuesto por las grandes potencias”.

¿Y qué decir de Euskal Herria, de la gran Nafarroa, del dolor de nuestro pueblo, de los haces de tonterías y panfletadas, que oímos de las fuerzas gubernamentales a diario o tras cada asesinato, tortura o atentado ciudadano llevado a cabo contra gente de nuestro pueblo? ¿Qué decir cuando se tilda a eta de banda, de asesinar cobardemente por la espalda, de tiro en la nuca...? ¿Realmente se está hablando de eta o de nuestro gobierno? ¿Realmente se está hablando de eta o de la ertzaintza, guardiacivil o policía nacional? Porque ¿quién anda por nuestras calles embozado y a tiros? ¿Quién dispara más veces a bocajarro entre nosotros de frente, por la espalda y lateralmente en manifas, reivindicaciones, concentraciones o críticas a poderosos? ¿Quién te pide identificación desde dos ojos escondidos y armados de mala manera? ¿Quién pone en los periódicos dianas, carteles, fotos y se busca? ¿Quién ha puesto tan sólo hace unos días en la diana del chivateo, de la muerte y la tortura a Oroitz Aldekoa y Agurne Salterain? ¿O es que si hace mi amigo es bueno pero si lo hace mi enemigo es malo? ¿Y con qué razón la hacen? Las más de las veces desde la impunidad y la desvergüenza ¿Quién ha escuchado sus retractos, quién su perdón? A menudo hablan de democracia quienes son terroristas. Su palabra se ha vuelto panfleto, sus obras son, con frecuencia, iniquidad.


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Respuesta a algunas críticas
ETA también mata


Santiago Alba Rico
Rebelión


Para devolverle de entrada el cumplido, diré que he leído a menudo –con instrucción y placer- los artículos que Mikel Arizaleta suele publicar en Rebelión, particularmente la serie dedicada a la historia de la Iglesia. Fino humor, ágil erudición y pluma fresca, sus textos se mueven con soltura por el pasado para iluminar los descosidos del presente. Como además confiesa leerme con “fruición”, no puedo dejar de tomarme seriamente su “Pamphlet” (www.rebelion.org/noticia.php?id=64395), escrito en respuesta al comunicado de emergencia que firmamos Carlos Fernández Liria y yo dos horas después del asesinato de Isaías Carrasco en Mondragón (“ETA también vota” www.rebelion.org/noticia.php?id=64291).

A Arizaleta, que cita algunas frases nuestras, el articulito le parece “una justificación bastante imbécil” investida de “un cierto regusto panfletario”. No me siento herido por la agresividad de los calificativos; puede que tenga razón y todos merecemos de vez en cuando una reprimenda. Lo que me preocupa es que semejante enmienda a la totalidad no merezca una explicación, no vaya acompañada de una argumentación, no condescienda luego a la magnanimidad de una lección. Arizaleta nos llama “imbéciles” y “panfletarios” y luego, cuando uno espera que razone sus mazazos, se pone tranquilamente a escribir otro artículo con el que, por lo demás, estoy completamente de acuerdo.

¿Qué nos dice en este segundo artículo? Comienza por contarnos, punto y seguido y en la misma página, que paseaba por la playa de Lekeitio leyendo a Russell y recordando un libro de Peter Weiss “publicado por la editorial Hiru de Eva Forest” (le agradezco mucho que haga propaganda de mi editorial y rinda homenaje a mi editora). A continuación y a partir de la muy recomendable lectura del jurista italiano Danilo Zolo, Arizaleta encadena una avalancha de datos que revelan la atroz violencia de los Estados contra los pueblos del mundo: de Vietnam al Sáhara, de Palestina a las torturas y encarcelamientos indiscriminados en Euskal Herria. Como Carlos Fernández Liria y yo dedicamos una buena parte de nuestro tiempo a denunciar precisamente estas cosas, lo único que puedo objetar es que la lista es demasiado corta: Arizaleta se olvida de Iraq, de los kurdos, de los chechenos, de los mapuches y de un largo etcétera. Se olvida asimismo, como instrumentos de exterminio, de Shell, Repsol, Monsanto, Bayern, Coca-Cola y un largo etcétera. Se olvida también, como causa de muerte planetaria, de las leyes contra la inmigración, de los accidentes laborales, de la violencia de género, del cambio climático y de un largo etcétera.

Lo que me inquieta es el pensamiento fundado de que esta lista de tropelías no constituye un segundo artículo dentro del primero sino que mantiene algún tipo de relación orgánica inesperada con él. Desde luego, no puede tratarse de demostrar la “imbecilidad” y carácter “panfletario” de nuestros argumentos (que, insisto, no descarto): una enumeración de crímenes estatales las ilumina tanto y de la misma forma en que lo haría una acumulación de fórmulas químicas o una guía de teléfonos. Lo inquietante –porque procede de un hombre refinado y porque otros hombres también refinados comparten su punto de vista- es el modo en que esta colección de infamias contra las que protesta Arizaleta ilumina su posición –no la nuestra- en relación con el atentado de ETA y con el conflicto de Euskal Herria. Tras la expeditiva descalificación de nuestro textito y el chaparrón de denuncias que le sigue, se vislumbra claramente este turbador ejercicio de ergotismo: en medio de las agresiones imperialistas, mientras Palestina es cercenada e Iraq degollada, con los kurdos, los chechenos y los saharauis privados de sus derechos, sometidos los vascos a una persecución policial y judicial arbitraria, a la sombra de multinacionales que asedian por hambre y enfermedad a los pueblos de la tierra, bajo una economía que desplaza poblaciones, arruina familias y corroe toda estabilidad antropológica y psicológica; en medio de toda esta atroz, ininterrumpida violencia estructural:

1. Matar a un señor que pasa por la calle es “normal”.

No seré yo –que tanto he escrito contra el terrorismo de la “normalidad”- el que diga que no. Se puede decir que es “normal”, que es explicable, que es incluso inevitable. Pero es peligroso deslizarse por este camino. ETA –y los que de un modo u otro la apoyan- siguen insistiendo en que su lucha y sus objetivos son “políticos”. ¿Lo son? Si matar a un señor que pasa por la calle es la respuesta mecánica, automática, a la violencia ambiental, a la presión atroz de los gobiernos del mundo, entonces el asesinato de Isaías Carrasco merece la misma consideración –y el mismo rango explicativo- que los tiroteos indiscriminados en las Universidades de EEUU o las matanzas en serie de los veteranos locos que vuelven de Iraq. ¿Es eso lo que quiere decir Mikel Arizaleta?

En medio de las agresiones imperialistas, mientras Palestina es cercenada e Iraq degollada, con los kurdos, los chechenos y los saharauis privados de sus derechos, sometidos los vascos a una persecución policial y judicial arbitraria, a la sombra de multinacionales que asedian por hambre y enfermedad a los pueblos de la tierra, bajo una economía que desplaza poblaciones, arruina familias y corroe toda estabilidad antropológica y psicológica; en medio de toda esta atroz, ininterrumpida violencia estructural:

2. Matar a un hombre que pasa por la calle es en todo caso una violencia “pequeña”.

Tampoco seré yo el que lo niegue. Se puede decir que, como violencia y por contraste, es incluso muy pequeña. El problema es cuando, bajo esta violencia ambiental intolerable, bajo esta presión atroz de los gobiernos del mundo, uno no lamenta que la nuestra sea demasiada violencia sino demasiado pequeña. Contra crímenes tan grandes, si ETA tuviera misiles, bombas de racimo y hasta una bombita nuclear, ETA tendría también el derecho a usarlas para alcanzar sus objetivos. ¿Es eso lo que quiere decir Mikel Arizaleta?

En medio de las agresiones imperialistas, mientras Palestina es cercenada e Iraq degollada, con los kurdos, los chechenos y los saharauis privados de sus derechos, sometidos los vascos a una persecución policial y judicial arbitraria, a la sombra de multinacionales que asedian por hambre y enfermedad a los pueblos de la tierra, bajo una economía que desplaza poblaciones, arruina familias y corroe toda estabilidad antropológica y psicológica; en medio de toda esta atroz, ininterrumpida violencia estructural:

3. Matar a un hombre que pasa por la calle es un puro acto de reciprocidad o, si se prefiere, de venganza: ellos encarcelan indiscriminadamente a nuestros militantes y nosotros matamos indiscriminadamente a los suyos.

No digo que no comprenda la venganza. Pero es también peligroso deslizarse por esta pendiente. Como es sabido, sistemas de equivalencias sólo los hay fuera del Derecho y dentro del mercado: el Derecho y la revolución sólo reconocen las proporciones. Si se trata de equivalencias, el asesinato de Isaías Carrasco puede decirse que vale lo mismo que el encarcelamiento masivo de dirigentes y militantes abertzales: a la arbitrariedad poderosa de un Estado corresponde la arbitrariedad impotente de un grupo armado. ¿Es eso lo que quiere decir Mikel Arizaleta?

Lo que llamamos política -y más una política emancipatoria- es la no acpetación de la normalidad, la inevitabilidad y las equivalencias. Confesaré que lo que me ofende en el artículo de Mikel Arizaleta, como en el de otras críticas que he recibido directa o indirectamente en los últimos días, es el desprecio por las proporciones. Tanto en “Pamphlet” como en otros textos publicados estos días en Gara y Rebelión se oye la voz severa y un poco perdonavidas del que considera que los izquierdistas que se indignan, se enrabietan y se escandalizan por el asesinato de ETA son gente blanducha, burguesa, idealista, moralizante. Como Margaret Thatcher y Aznar, nos dicen: “La guerra es así”. O como Ben Gurion, nos dicen: “Hay que dejar a un lado la moral”. De la misma manera que he escrito mucho contra el terrorismo de la “normalidad”, he escrito también mucho contra “la indignación moral”, pero lo he hecho cuando me parecía inmoral (y, por lo tanto, en defensa de la moral). Si EEUU invade Iraq en nombre de la democracia, entonces es que la democracia es mala; si Israel nombra la justicia mientras arroja bombas sobre Gaza, entonces la justicia es criminal; si Aznar condena a ETA en nombre de la moral, entonces la moral es un obstáculo hipócrita. Por esta pendiente, acabamos llamando política precisamente a lo que queda cuando hemos restado la democracia, la justicia y la moral; es decir, cuando hemos renunciado a toda forma de política. Eso es lo que hacen precisamente los imperialistas y sus gobiernos. Eso es lo que llamamos realismo. En el texto de Mikel Arizaleta y en otros semejantes detecto, sí, un olímpico, bravucón, musculado realismo que, como todos los realismos, se limita a reproducir la realidad sin añadirle nada real, ni siquiera una pizca de conocimiento. Así funciona el realismo, en literatura y en política. No hay ninguna diferencia entre un comunicado del gobierno y uno de ETA: los dos son tan realistas, los dos están tan atrapados en la realidad que se han vuelto locos. Realismo y negociación son, en todo caso, términos antagónicos e incompatibles. Acepto que Arizaleta repute “imbéciles” nuestros argumentos; culto y refinado como es, entiendo que con ello evoca sólo la etimología latina del término: “débiles en grado extremo” (y abusando un poco, por homofonia, “sin bastón”, “insostenibles”). Pero me permitirá a cambio que le diga que los suyos son “idiotas”, esta vez en su sentido griego original; es decir, “privados”, “sin mundo”, completamente despojados de “realidad pública”.

En ETA también vota decíamos que íbamos a abstenernos frente a este doble realismo. El asesinato de Isaías Carrasco sirvió, entre otras cosas, para que todas las fuerzas políticas del Estado apremiaran a los ciudadanos a acudir a las urnas para dejar clara bajo el sol la “normalidad democrática” de España. Nosotros no nos tragamos eso. ¿Normalidad democrática? Eso es precisamente lo que sostenemos que no hay y por lo que hicimos ese llamado -angustiado y vacilante- a la abstención. No puede haber normalidad democrática y tortura. No puede haber normalidad democrática y tres partidos ilegalizados o suspendidos. No puede haber normalidad democrática y activistas no-violentos encarcelados. No puede haber normalidad democrática y negación del principio de autodeterminación. No puede haber normalidad democrática y periódicos y medios de comunicación cerrados. No puede haber, en fin, normalidad democrática y "doctrina Garzón"; es decir, aceptación rutinaria del "principio de analogía" como criterio de actuación penal potencialmente extensible, apenas se vuelva un poco más de izquierdas, si se volviera un poco más de izquierdas, a la propia IU y a sus votantes (cosa que éstos no acaban de comprender). Pero contra esta “normalidad democrática”, a mí me interesan, precisamente, la democracia, la justicia y la moral. Si hay que seguir luchando por esto, no podemos invocar el realismo de una “guerra de equivalentes”: si hay que seguir luchando por esto, no podemos ver nada bueno, nada justificable, nada revolucionario, nada ni siquiera útil, nada ni siquiera vasco, en matar a un señor que pasa por la calle. ETA no es ya una organización armada; es una organización “democrática” -inmoral e injusta- dedicada a armar a sus presuntos enemigos y a desarmar a sus presuntos aliados. Yo reivindico mi derecho anti-realista, como defensor izquierdista del principio de autodeterminación de los pueblos, a sentirme asqueado frente al moralismo inmoral de los torturadores del Estado y frente a la inmoralidad impolítica de ETA.Y aunque unos y otros se resistan a aceptarlo, hay que decir que en Euskal Herria muchas de las abstenciones han sido de las nuestras.
 
Reply: Panadero asesinado por un policia / 14 mar 2008

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