on dos actores diferentes, Venezuela vivió un golpe y un contragolpe de Estado. Chávez fue destituído por un ejército mediático "sin fusiles", y restituído por un ejército militar "con fusiles" que, paradojalmente, nunca salió de sus cuarteles. por Leopardogris
Los actores principales del GOLPE MEDIATICO DE ESTADO contra Chávez,
fueron los diarios,
las radios,
y las cadenas de televisión privadas,
en manos de la oligarquía venezolana.
Con las fuerzas armadas golpistas como "garante" represivo,
y sin salir de sus cuarteles en ningún momento.
Los actores principales del CONTRAGOLPE que restituyó a Chávez en el poder,
fueron los militares leales,
respaldados por el pueblo humilde movilizado en las calles,
y el generalizado rechazo internacional que generó la asonada golpista .
Pero detrás de escena,
a modo de gran titiritero,
estuvieron los grandes mandantes y beneficiarios del golpe:
Washington y sus planes de control militar estratégico en la región.
Los consorcios petroleros norteamericanos, representados por Bush y su familia.
La banca internacional de Wall Street.
Las transnacionales interesadas en instalar el "modelo" de sumisión económica argentino en Venezuela.
La oligarquía venezolana desplazada del poder por Chávez,
y los "gusanos" anticubanos de Miami,
sobre todo, los de la Fundación Nacional Cubano Americana,
con su poderoso aparato de influencia mediática con base operativa en la CNN.
El accionar golpista mediático,
el accionar golpista militar,
las movilizaciones digitadas contra el gobierno de Chávez,
fueron planificados y decididos estratégicamente en la cadena de mandos del Departamento de Estado y la CIA.
La logística financiera y operacional,
fue concretada por Fedecámaras,
la partidocracia tradicional,
el sindicalismo cómplice,
y las diversas organizaciones políticas y sociales de la oligarquía Venezolana.
Otto Reich,
un halcón de la era reganiana,
exiliado cubano anticastrista,
puesto por Bush como subsecretario de Estado para asuntos hemisféricos,
fue el gran motorizador de la cruzada golpista contra Chávez,
un presidente díscolo,
que no encaja en los planes del capitalismo de Wall Street en la región.
Pero los ejecutores del golpe,
y del posterior contragolpe,
fueron,
por cuadros secuenciales de aparición en escena,
los medios de comunicación y los militares.
Chávez fue destituído por un ejército mediático "sin fusiles",
encabezado por las cadenas televisivas RCTV,Venevisión y Globovisión,
los diarios "El Universal", "El Nacional",
y las radios y canales televisivos privados, transmitiendo en cadena,
día y noche,
con proclamas desestabilizadoras y llamados a organizar las movilizaciones contra Chávez.
Chávez fue restituído por un ejército leal,
"con fusiles",
que, paradojalmente,
y contrariando todo el folklore militar latinoamericano,
nunca salió de sus cuarteles ni disparó un solo tiro.
No hubo víctimas ni enfrentamientos entre militares.
Las víctimas,
de uno y otro bando,
quedaron circunscriptas a los civiles que protagonizaron enfrentamientos o fueron reprimidos en las calles.
La pulseada interna castrense,
a favor o en contra de Chávez,
se definió mediante acuartelamientos y proclamas.
Por primera vez en Latinoamérica,
un golpe y un contragolpe de Estado,
fueron definidos sin la participación de tropas militares en la calles.
Un caso original e inédito en el continente latinoamericano.
Sobre el cuál,
y por incapacidad analítica,
el periodismo del sistema ya anda tejiendo falsas analogías con el 17 de octubre peronista,
u otras estupideces parecidas.
Como cuando calificaron a Chávez de "comunista", o de "populista conservador" al estilo Fujimori,
sin entender que el proceso venezolano debe ser estudiado con patrones nuevos,
y que Chávez,
simplemente es Chávez,
con su contexto histórico particular,
dentro de la dominación capitalista en la Latinoamérica actual.
Y un detalle importante,
que seguramente tendrá enorme gravitación en las corrientes militares del continente:
en todo momento,
aún con el golpe mediático en ejecución,
los militares venezolanos fueron el factor de definición de poder,
de uno y de otro lado de las trincheras.
Las FAN,
en todos sus estamentos,
fueron la garantía armada,
tanto del derrocamiento,
como del regreso de Chávez al gobierno.
Pero la vuelta de Chávez,
producida por un cambio de rumbo y posición en el ejército,
fue, básicamente catapultada por las reacciones en el plano interno y en el plano internacional.
El carácter alevoso del golpe,
su despiadada y grosera cara represiva,
encarnada en Carmona y su banda de ultraderecha,
lo aisló internacionalmente y lo dejó sin ninguna legitimidad interna.
Los 34 países americanos,
ya habían coincidido en rechazar el régimen de facto que derrocó a Chávez,
en contraposición a EE.UU. que apoyó sin eufemismos el golpe contra el presidente venezolano.
El golpe mediático-militar,
vaciado de legitimidad social y política,
aislado por un generalizado desconocimiento internacional,
acorralado por la resistencia del pueblo humilde en las calles,
con nuevos muertos por la represión ,
precipitó el accionar de los leales a Chávez en la estructura militar.
La campaña de contrainformación en internet ,
la repulsa internacional en diferentes escalas sociales y políticas,
apuró el desenlace interno del contragolpe chavista.
Sin esa definición a favor de Chávez en la interna militar,
el pueblo chavista movilizado en las calles,
no habría podido torcer la historia.
Sin esa cobertura internacional de rechazo social y condena al golpe,
hubieran sido reprimidos sin ninguna contemplación.
Washington, el Departamento de Estado, Otto Reich y la CIA,
no pudieron sostener su engendro por más de 48 horas.
El fallido intento de los militares golpistas,
por restaurar el Parlamento anulado por Carmona y sus cómplices,
nació muerto.
En esos momentos,
los golpistas y sus patrones de Washington manejaban dos opciones de "chavismo sin Chávez, con un objetivo de máxima y otro de mínima.
El objetivo de máxima:
restituir a Cabello en la presidencia,
con Chávez fuera de Venezuela,
y una convocatoria a elecciones restaurando la constitución oligárquica anulada por el chavismo.
El objetivo de mínima:
restituir a Cabello en la presidencia,
con Chávez liberado dentro de Venezuela,
y un llamamiento a elecciones sin Chávez como candidato.
Los acontecimientos internos y externos,
la definición contundente de la mayoría de las unidades militares a favor de Chávez,
tiraron a la basura los planes cocinados por Washington y el Departamento de Estado.
La estrategia de Estados Unidos,
sufrió, sin lugar a dudas,
un duro revés a nivel hemisférico con el regreso de Chávez.
Con Chávez derrocado por un golpe de Estado,
y luego liberado por la presión popular,
ya no pueden implementar campañas mediáticas descalificatorias,
acusándolo de "dictador".
Para Washington,
esta victoria de Chávez lo es también de Fidel Castro,
el principal aliado del presidente venezolano.
Y representa un triunfo provisorio,
para todos los que se oponen al capitalismo salvaje,
y a los ajustes del FMI en el continente.
"a Dios lo que es Dios,
al César los que es del César,
y al pueblo lo que es del pueblo",
dijo Chávez al comenzar su alocución de regreso al gobierno.
Por ahora,
el pueblo de Chávez está de regreso en el Palacio de Miraflores.
Pero, a no engañarse.
Washington y la oligarquía,
solo han perdido una batalla,
y ya están preparando un capitulo bis del golpe abortado.
Esta vez,
y según coinciden los que manejan información reservada en Washington,
van a utilizar la economía como factor de ahogo y estrangulamiento de la gestión de Chávez.
Fallaron con el golpe mediático,
y ahora se aproxima la hora del golpe económico.
Los lobbies empresariales,
petroleros y bancarios,
se aprestan a extender sus tentáculos para paralizar la economía venezolana,
agudizar la recesión y la desocupación,
y dar sustento social e internacional a una expulsión definitiva de Chávez del gobierno.
En este nuevo proceso que se avecina,
se verá, si Chávez y el chavismo,
aprendieron la lección.
Eso que aprendieron todos los presidentes latinoamericanos,
que alguna vez intentaron gobernar con Dios y con el Diablo,
y terminaron derrocados por el Diablo.
Y aprendieron tardíamente,
que el pueblo y las oligarquías,
son como el agua y el aceite.
No se juntan jamás.
El uno sólo existe si destruye al otro, y viceversa.
continuará