Promedio: 7.67 (nota media de 3 lectores que han puntuado) ¿De qué va esto de la puntuaciones? Página visitada 40 veces
 |
Saturday 06 de September 2003, a las 7:53h. |
|
El mundo es pequeño y todo está al alcance de las redes
Por anónimo
|
conomistas, biólogos, físicos y matemáticos coinciden en una conferencia internacional sobre la «teoría de las redes»
La naturaleza y la sociedad funcionan del mismo modo. Lo sostiene el investigador inglés Mark Buchanan en el libro «Nexus»http://www.ilmanifesto.it/Quotidiano-archivio/05-Settembre-2003/art75.html
DIARIO IL MANIFESTO - ITALIA
5 DE SEPTIEMBRE 2003
El mundo es pequeño y todo está al alcance de las redes
Economistas, biólogos, físicos y matemáticos coinciden en una conferencia internacional sobre la «teoría de las redes»
La naturaleza y la sociedad funcionan del mismo modo. Lo sostiene el investigador inglés Mark Buchanan en el libro «Nexus»
LUCA TANCREDI BARONE
¿Cuán difícil es para cada uno de nosotros conocer personalmente al presidente de los Estados Unidos, suponiendo que alguien pueda estar contento con la perspectiva de estrecharle la mano? Respuesta: no demasiado. Se necesita, en promedio, una cadena de alrededor de seis contactos intermedios. Y la cosa no vale solamente para el hombre más poderoso del mundo (o que se presume como tal), sino para cualquier par de habitantes de la tierra, independientemente de donde vivan, en el corazón de Amazonia o en un pueblito rural perdido de la China. Se llama small world theory [teoría del mundo pequeño] y es la explicación científica del dicho «qué pequeño es el mundo». El tema es frívolo solamente en apariencia, y ya existen un centenar de investigadores en todo el mundo que se ocupan de la cuestión que hoy tiene un nombre: teoría de las redes.
Una rama de la ciencia muy joven, nacida en 1998, cuando los matemáticos Duncan Watts y Steve Storgatz de la Cornell University descubrieron que los puntos de una red, tanto social, como biológica o artificial, se pueden conectar en un modo muy particular: ni ordenado, ni completamente casual y -algo aún más sorprendente- que todos los sistema en red del mundo real funcionan del mismo modo.
El tema está siendo afrontado en la conferencia Growing networks and graphsin statistical physics, finance, biology and social systems que se realiza en Roma esta semana, y que reune a los mayores expertos mundiales de este campo. Detrás del título técnico, se puede percibir la potencia y la ambición de un enfoque declaradamente interdisciplinario que intenta unificar la visión de fenómenos profundamente diversos como el sistema de las neuronas de nuestro cerebro, las relaciones personales, los sistemas ferroviarios o de distribución de la energía eléctrica, la célula, la propagación de un virus (informático o biológico), internet, un ecosistema (local o global) o el sistema económico mundial. Un principio que, como escribe Mark Buchanan en Nexus convierte al universo en algo «mucho más simple de interpretar de cuanto lo imaginamos».
Si bien hoy son las ciencias consideradas duras las que dominan el enorme desarrollo de esta joven disciplina, uno de los primeros destellos en este campo fue realizado curiosamente por un psicólogo social norteamericano llamado Stanley Milgram. Este investigador escribió a una muestra casual de residentes de Nebraska y de Kansas pidiéndoles que envíen una carta a un amigo suyo de Boston, pero en vez de darles la dirección del destinatario, los invitó a enviar el mensaje a un conocido que consideraran socialmente más «cercano» al agente. Resultado sorprendente: gran parte de las cartas finalmente llegó al destino y con un número relativamente pequeño de intermediarios (precisamente alrededor de 6). Este es el origen de la expresión «seis grados de separación».
«Lo que descubrimos es que la mayor parte de las redes mostraba propiedades inesperadas», explica el húngaro Albert-László Barabási, profesor de física en la universidad de Notre Dame en Indiana (EE.UU.), uno de los «inventores» de la ciencia de las redes, en su libro Linked, publicado en el año 2002.
«Sustancialmente, las redes no son casuales, y por lo tanto, no son homogéneas: la mayor parte de los nodos tiene pocas relaciones con los otros, mientras que hay pocos nodos que están altamente conectados, denominados hub».
Este efecto se llama también el `efecto Mateo´ por el pasaje del evangelista que dice aproximadamente que «los ricos van a ser más ricos y los pobres más pobres». Un nuevo nodo que se conecta a una red, de hecho tenderá a hacerlo relacionándose más a los nodos altamente conectados que a los otros. «En resumen, son los hub los que hacen la diferencia -continúa Barabási-: en la difusión de los virus como el HIV, son los `nodos´que tienen más sexo los que transmiten más la enfermedad en comparación con las madres portadoras con hijos infectados. Paradojalmente, una estrategia más eficaz que cuidar solamente a las madres enfermas sería la de cuidar más a las prostitutas. Vale lo mismo para los amigos o para internet: voy a conocer más probablemente a aquellos con muchos amigos o voy a poner un link en mi web más probablemente a las páginas más linkeadas. También para las conferencias es así: en esta pequeña red de investigadores yo mismo soy hub: en esta sala hay muchas personas que tendrían el mismo derecho para hablar con los periodistas, pero soy yo quien lo hace porque de algún modo soy el más famoso».
Lo verdaderamente sorprendente es que todo esto vale no solamente para las redes artificiales, sino también para las biológicas o sociales. No basta: las redes no tienen un cerebro central que las gobierna, como sucede con las comunidades de termitas o de abejas. «Se desarrollan -continúa Barabási- por decisiones independientes y libres de algún nodo: ya sea cuando la universidad de Notre Dame tiene que decidir a qué router tiene que conectar su propio sistema internet o el navegante que establece libremente los link que agrega en su página personal. En este nivel, la decisión es `democrática´, pero el resultado final no lo es, porque los hub son más importantes que los otros nodos para mantener conectada la red».
Alessandro Vespignani, que trabaja en el Laboratorio de Física Teórica de la Universidad de París Sud, se ocupa de las interacciones biológicas de las redes de proteínas. «Hoy la ciencia asiste a un proceso inverso respecto a aquel que la caracterizó hasta ahora -explica-. Hasta ahora la tendencia era la de la especialización y del reduccionismo. Pero hoy se comprendió que este enfoque no lleva muy lejos y las disciplinas se tienen que re-encontrar, lo que es estimulante desde un punto de vista cultural. Para que se comprenda: entender cómo están hechos los ladrillos es esencial, pero llegó el momento de entender también la arquitectura con la que construimos una casa».
¿No será que, con el intento de hacer encajar en un esquema común tantos y tan diferentes campos de la ciencia, hacemos entrar por la ventana el reduccionismo y el determinismo que los científicos echaron por la puerta? «No creo -dice Vespignani-. Este enfoque nos permitirá entender muchas cosas inimaginables, pero ciertamente no todo, y también los resultados a los cuales lleguemos tendrán sus límites».
|
|
 |
< Un relato de los bloqueos desobedientes del viernes en Riva del Garda | Las Naciones Desunidas discuten sobre Irak > |
|
|